COMO AGUA PARA CHOCOLATE
LAURA ESQUIVEL
 
Todos tenemos en nuestro interior los elementos necesarios para producir fósforo.
Todos nacemos con una caja de cerillas en nuestro interior, pero no las podemos encender solos, necesitamos oxígeno y la ayuda de una vela. Sólo que en este caso el oxígeno tiene que provenir, por ejemplo, del aliento de la persona amada; la vela puede ser cualquier tipo de alimento, música, caricia, palabra o sonido que haga disparar el detonador y así encender una de las cerillas.
Por un momento nos sentiremos deslumbrados por una intensa emoción. Se producirá en nuestro interior un agradable calor que irá desapareciendo poco a poco conforme pase el tiempo, hasta que venga una nueva explosión a reavivarlo.
 
Cada persona tiene que descubrir cuáles son sus detonadores para poder vivir, pues la combustión que se produce al encenderse uno de ellos es lo que nutre de energía el alma. 
 
Si uno no descubre a tiempo cuáles son sus propios detonadores, la caja de cerillas se humedece y ya nunca podremos encender un solo fósforo. 
 
Claro que también hay que poner mucho cuidado en ir encendiendo las cerillas una a una. Porque si por una emoción muy fuerte se llegan a encender todas de un solo golpe, producen un resplandor tan fuerte que ilumina más allá de lo que podemos ver normalmente y entonces ante nuestros ojos aparece un túnel esplendoroso que nos muestra el camino que olvidamos al momento de nacer y que nos llama a reencontrar nuestro perdido origen divino…
 
 
 


En este trocito del libro, me parece fascinante la metáfora del fósforo… porque es cierto, cómo sentimos ese calor ante una emoción y cómo arde nuestro interior al compartirlo con alguien amado.

Todos tenemos un gran detonador a nuestro alcance… ¿adivinas cuál es?  Efectivamente… ¡la sonrisa!

Descubramos las sonrisas que nos brinda la vida.
Permitamos que disparen el detonador para que nuestro alma se alimente y viva envuelto en chispas. Porque… ¿hay algo más bonito que un corazón encendido?

En el vídeo, te leo un poquito de Como agua para chocolate. Clicka aquí y enciende tu corazón… (ojito que hay spoiler)

Cuéntame… ¿notaste alguna chispa?


Si te gustó y quieres seguir “encendiéndote”… ¿Qué tal un poema de Mario Benedetti?

Un abrazo.
¡Hasta pronto!



2 Comments

  1. Precioso libro,preciosa lectura y maravillosa metáfora…gracias por regalarnos y enseñarnos tu sonrisa para aprender a que con la nuestra,esa llama nunca se apague y nos sirva fósforo para avivarla.Un abrazo enorme.

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