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Mi continente preferido.
Mi destino preferido.
Cualquier país.
En cualquier momento.

He visitado África en varias ocasiones, aunque nunca son suficientes para mí.
He estado en Marruecos, Argelia, Túnez, Libia, Egipto, Mauritania, Mali, Etiopia, Tanzania, Botswana, Namibia, Zimbabwe y Sudáfrica.
Aunque son muy diferentes, me apasionan las dos Áfricas, tanto la África negra como la África árabe.

La primera vez que visité África, fue en una estada fugaz a Marrakech. Era un viaje de empresa, un regalo que antiguamente nos hacían a los empleados más “eficientes” – y lo pongo entre comillas porque habría que relativizarlo considerando quién lo cualificaba-. Fue un fin de semana, por todo lo alto, llevándonos de aquí para allá en coches 4×4 de lujo.
Así que, mi primera impresión del lugar fue de un sitio algo distinto y diferente a todo lo que conocía… pero visto desde la distancia… sin sumergirme, sin conocer, sin conectar… como una simple espectadora.

La segunda vez que puse el pie en África, ya fue más contundente, más de verdad… y por mi parte, con algo más de proximidad.
Era un momento personal y complicado para mí, pero aún así, mis dramas y yo, yo y mis dramas, nos fuimos a Egipto.

En un día de crucero, mientras anochecía, nos acercábamos a una ciudad, que de lejos solo era una congregación de lucecitas. Yo estaba en proa, mirando como nos aproximábamos y pensando en mis dramas, cuando vi unos chicos de la tripulación que estaban en el piso inferior, fumando con shisha y tarareando una canción en árabe. Reían, cantaban y se pasaban la shisha.
Eran felices, con poco. Sabían disfrutar el momento.
Y ahí… en ese preciso momento… observándoles… aprendí dos cosas: se necesita muy poco para ser feliz y que hay que disfrutar el ahora.

Las grandes lecciones de vida que he ido aprendiendo con los años… me las han enseñado… mi padre… y todos esos momentos especiales vividos durante mis viajes por África.

Con los años, viaje tras viaje… sumergiéndome, conociendo el máximo posible sus culturas, conectando con sus gentes… llevándome grandes aprendizajes en cada aventura… África me ha ayudado a formarme como persona y a ser una mejor versión de mí… y eso es algo que nunca podré agradecer lo suficiente…