La belleza está en la sencillez… y la sencillez tiene su belleza. 

¡Y qué gran verdad! 

Y es curioso, muy curioso, cómo te vas percatando de ello, a medida que pasa el tiempo. 

Yo lo he descubierto poco a poco, pero al final lo he notado, en prácticamente todos los ámbitos. 

Me ha pasado con la moda y el maquillaje. 
Antes era de cuantas más cosas mejor: más anillos, más pulseras, más combinación de colores, estampados, el maquillaje más extremado… 
Ahora soy más de una gargantilla fina, un anillo y ya voy hasta sin pendientes la mayoría de los días… ¿y el maquillaje? ¡natural por favor!… 
Y no es cuestión de pereza, es de sencillez… 

Me ha pasado con la decoración. 
Tenía las estanterías repletas de figuras, retratos y recuerdos. Las paredes con colores fuertes, muchos cuadros, figuras colgadas…  y los muebles de madera oscura… 
Ahora tengo todos los muebles blancos, las paredes vacías y lo justo en decoración, porque necesito tener luz y aire en mi hogar. 
Eso sí, te confieso que me costó horrores desprenderme de gran parte de mi decoración africana, para dejarla guardada en un armario…. pero necesito sentir la sencillez y el despeje mental. 

Me ha pasado también con las amistades.  
Sobre todo, cuando era muy joven, pensaba que cuantas más personas conocía y me relacionaba, la vida era mejor…  
Pero ahora, realmente valoro a la gente que vale la pena, de verdad. 
Y el que no lo vale, prefiero que no esté en mi vida y no me haga perder el tiempo. 
Así de simple. 

No te puedo decir de haberlo experimentado también con la comida, porque no me gusta cocinar, así que, de siempre, he sido muy práctica y simple en la cocina. 

Pero sí que me ha pasado con la vida en general. 

Antes, tenía la sensación que debía salir, sí o sí, ir aquí o allí, pero salir…  que tenía que hacer esto o aquello, pero siempre hacer algo… y quedar con estos o con aquellos, pero quedar…  
Y ahora, soy feliz un sábado por la noche, simplemente en mi sofá blanco, con la luz tenue, una vela encendida, un té chai, con la compañía de mi gata y lo más importante… conmigo misma. 

¿Y quién no se ha encontrado con la necesidad de un simple abrazo de un familiar cercano o de un buen amigo, durante la dichosa pandemia? 

No hay nada más beneficioso y a la vez menos costoso, que un abrazo o una sonrisa… y cómo lo hemos echado de menos durante el pasado año. 

Con el transcurso del tiempo vas descubriendo, que la belleza está en la calidad y no en la cantidad, en lo poco pero bueno y no en lo mucho porque sí, en sentirte libre de seguir tendencias… y en dos buenos amigos mejor que en diez conocidos. 
No es necesario hacer mil cosas para sentirte plena, sino simplemente centrarte en lo que realmente te hace feliz, sin rendir cuentas a nadie… ni siquiera al tiempo… 

Y no se necesita mucho. 

Tenemos una responsabilidad con nosotros mismos. 
Es importante practicar el autoamor para conocerse y reconocerse, para conseguir poder escuchar bien a nuestro YO verdadero, sin ruidos molestos que desconcentren, como las opiniones externas… 

Los años van pasando… 
Vamos haciendo los deberes: nos conocemos, nos queremos y nos valoramos. 
Aprendes el valor de las cosas. 
Y te vas dando cuenta que la belleza realmente está en lo sencillo… en una piel fresca, en la gente bonita y en lo que te hace feliz, sea lo que sea…  

Porque a veces apetece quedar con los amigos para ir al cine a ver el último estreno… y otras, sencillamente, prefieres sentarte a contemplar, un precioso campo de amapolas… 

Si pudieras elegir… ¿qué te apetecería hacer hoy? 

Por cierto, tienes una nueva postal relacionada con este artículo, en Frases y en Instagram.
Espero que te guste.

¡Que tengas un buen día!
Un abrazo, con K de KarMa.

2 Comentarios

  1. ¡Muy de acuerdo! Que tengas un buen y sencillo día 😉

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