LA FUNCIÓN DEL ARTE
EDUARDO GALEANO
Diego no conocía la mar.
El padre, Santiago Kovadloff, lo llevó a descubrirla.
Viajaron al sur.
Ella, la mar, estaba más allá de los altos médanos, esperando…
Cuando el niño y su padre alcanzaron por fin aquellas cumbres de arena, después de mucho caminar, la mar estalló ante sus ojos. Y fue tanta la inmensidad de la mar, y tanto su fulgor, que el niño quedó mudo de hermosura.
Y cuando por fin consiguió hablar, temblando, tartamudeando, pidió a su padre:
– ¡Ayúdame a mirar!
Cuando algo te sorprende por la magnitud de su belleza o cuando alguien te asombra con un gesto inesperado, no puedes evitar, aunque sea sólo unos segundos, quedarte inmóvil y sin poder articular palabra alguna…
Dependiendo de la intensidad de esa emoción, incluso, derramas alguna dulce lágrima. Pero siempre, fíjate y verás, siempre se dibuja en tu rostro una preciosa sonrisa…
¿A que te ha pasado alguna vez? ¿Lo compartes conmigo?
Cuéntame…
A mí me encantaría escucharte…
Y recuerda que tienes la versión recitada del poema. Click aquí para ver el vídeo…
Si te gusta Eduardo Galeano, puedes disfrutar también de La noche, otro poema suyo.
¡Hasta pronto!
Thanks for your blog, nice to read. Do not stop.
Thanks so much Mark.
Have a nice day!